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Los Once Pasos: Los Dueños del Balón

El otro día recordaba con nostalgia como en las clásicas retas callejeras con los vecinos, o incluso en los épicos encuentros entre salones jugados en el recreo, todos participábamos del juego y todos sentíamos que el balón nos pertenecía. Sin embargo, siempre estábamos propensos a recibir una cachetada de realidad, cuando el verdadero dueño del balón era llamado por su madre, o se iba enojado. En ese momento se acababa el juego y no había nada ni nadie que pudiera impedir que el dueño partiera, llevándose su “precioso” en las manos y con ello la diversión de tantos niños.

Curiosamente, debido a las situaciones trascendentes del fútbol en los últimos días e incluso en los últimos años, sentí la misma impotencia al darme cuenta que cada vez los aficionados somos menos dueños de la pelota que antes. Poco a poco vamos viendo como el niño rico, dueño del balón únicamente nos lo presta pocas veces y se queda a manosearlo a su antojo la mayoría del tiempo.

Sería ingenuo de nuestra parte esperar que las cosas fueran como antes, ya que el fútbol como todo en la vida va evolucionando y día con día se ha consolidado como un negocio redituable en el que se manejan millones de euros. Después de verlo fríamente, como se deben ver los números y cómo se deben ver los negocios, podemos deducir que como todos los negocios, la oferta en el fútbol es moldeada por la demanda.

La última tendencia de los organismos rectores del fútbol, es la ampliación del cupo de diferentes torneos cómo pasó con la Eurocopa y como estará pasando con el Mundial en el 2026. Este fenómeno suele ocurrir con frecuencia en los negocios. Con el afán de abarcar diferentes mercados, muchas veces las empresas disminuyen la calidad de su producto. En este caso, podrán vender los derechos de transmisión a más países, e incluso aumentar el número de partidos, patrocinadores, etc. pero sin duda la calidad presentada por dichos torneos será notablemente menor ya que cada vez el cupo es menos exclusivo y más inclusivo.

Es un momento difícil, pero sin duda actualmente el fútbol como espectáculo se sigue vendiendo como pan caliente. Sin embargo, si los dueños de la pelota siguen priorizando la expansión por sobre la calidad de su producto, sin duda poco a poco se venderá menos y perderá terreno frente a otros espectáculos deportivos que en los últimos años han tenido gran crecimiento en otros mercados (UFC, NFL, entre otros). Nosotros como aficionados debemos ser selectivos con lo que consumimos, es la mejor arma que tenemos para cuidar el balón y esperar a que algún día regrese a nuestras manos.

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Mercadólogo, futbolista frustrado. En una relación con la comida callejera. Orgullosamente formo parte de latabernaonline.com

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