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Los once pasos… Miroslav Klose y y el decimosexto “Salto-Klose”

“No es una vergüenza caer, pero si lo es no volver a levantarte”. Estás fueron las palabras recogidas por aquella persona que le preguntó a los jugadores de la Selección Alemana por una frase sobre el éxito y el camino hacia el mismo. Palabras del que ahora es una leyenda viva.

Miro nació en Opole, Polonia en el año 1978, con ocho años se traslado a la localidad de Kusel con su padre Josef Klose, también futbolista de profesión. A la edad de veinte años y tras pasar seis meses en las filas del FC Homburg, fichó por el Kaiserslautern pero fue enviado primero a las filiales del club de los diablos rojos donde impresióno y fue promovido al primer equipo donde se despachó con 44 goles en 120 partidos.

Tras esto, en 2004 pasó al Werder Bremen dónde aumento su cifra de goles por minuto jugado, vistió la camiseta de los verdiblancos en 89 ocasiones y acabó con una cifra de 53 anotaciones. Nada mal para un “don nadie” para las grandes marcas. Pero hubo un club del que si atrajó la atención y fue el gigante bávaro Bayern Munich quien se hizo con sus servicios en 2007 y aunque Klose bajó el rimo nunca dejó de asistir a su cita con el gol.

Más tarde, en 2012, Miro fichó por el Lazio de Italia, donde Klose ha anotó 52 goles en cinco temporadas y en donde finalmente puso fin a su carrera futbolistica.

En selección, Bota de oro en el mundial de Alemania 2006 con 5 goles, los mismos que marcó en su primer torneo, el de Korea y Japón. Único jugador en marcar al menos cuatro tantos en tres citas mundialistas seguidas, los dos anteriores más el de Sudáfrica 2010. El jugador más “viejo” en marcar para la selección alemana, el más goleador del conjunto germano en toda su historia superando al mítico “Bomber der Nation”,Gerd Müller, el polaco de nacimiento lleva ya 70 goles en 133 partidos para la Mannschaft. Sólo le supera el mítico Matthäus en cuanto a cuantas veces un futbolista se vistió la camiseta del águila en el pecho.

Miroslav Klose es un caballero en la cancha, quizás porque es un catolico declarado que gusta de visitar el Vaticano cuando tiene la oportunidad. Jugando para el Werder Bremen en un partido de la Bundesliga, resbaló y el arbitro marcó el punto de penal. Miro dialogó con el arbitro aumentándole que no era penal y que lo anulará, el arbitro no quizó, Miro tomó el balón y pateó el balón hacia afuera. Años más tarde ya en la liga Italiana, en un salto después de un tiro de esquina el balón le da en la mano y le cambia la trayectoria al portero que nada puede hacer para evitar el gol, Klose no festejó, sus compañeros lo hacían pero él no. Acto seguido, fue con el arbitro y le pidió que anulara el gol.

El “Salto-Klose”, como lo apoda la prensa del país germano, tiene a su nombre los récords que tardarán volver a ser batidos o que quizás nadie nunca más romperá. En su haber todas las condecoraciones que lo hacen ser leyenda dentro y fuera de su país. Más de 200 goles en 524 participaciones en todas las competiciones en Alemania e Italia, sin contar las convocatorias nacionales, está claro que Klose es uno de esos hombres que quizás no hace filigranas, ni es bonito, pero es efectivo y es mi jugador favorito.

Hoy es el cumpleaños número 38 de Miroslav Klose, un killer del área, el máximo goleador de los mundiales.

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Mi sueño era ser periodista deportivo pero el destino quiso que fuera el mejor programador del mundo. Mis idolos: Kaká, Shevchenko y Miroslav Klose.

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