Nasser Al-Khelaifi tenía bien claro que necesitaba estrellas de primer nivel en la delantera de su plantel, para poder aspirar a algo en Europa. Fiel a la costumbre de los grandes Jeques Árabes, apunto sus miras en el Barcelona y  el Monaco, haciendo que a punta de billetazos, Neymar y Mbappé, se enamoraran muy rápidamente de los colores del PSG. Después de 400 millones de euros, parecía que le entregaba a Unai Emery, una dupla poderosa que con el complemento de Cavani, formarían un tridente ofensivo que causaría terror no solo en Francia, ahora también en Europa.

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Y tras lograr el mejor arranque de temporada de su historia, parecía que el equipo parisino sería el nuevo equipo sensación en el viejo continente. Pero todo esto puede no salir del todo bien cuando hablamos de que la canasta se te está llenando de ‘manzanas podridas’. De entrada esto no es nada nuevo, al contrario, es muy común en los equipos donde abundan las estrellas hablando de peleas de egos; pero cada equipo es diferente y aquí la pregunta es ¿Qué tanta discordia puede soportar el vestidor del PSG?

Todo comenzó con la llegada de ‘Ney’, pues no solo acepto llegar por un contrato millonario, sino que al parecer también acepto firmar después de solicitar varias cláusulas “especiales”; esto según información de varios medios parisinos como ‘Le Parisien’. De entrada sabemos que lo “confidencial”, nunca lo es para siempre, así que imaginen como cayo en el vestidor la noticia de estas peticiones del astro brasileño, sumado a que ya era un vestidor con algunos problemas de egos, como es el caso de Cavani, un jugador que al parecer, no le da miedo alzar de más la voz (Zlatan lo sabe bien).

Para entender un poco más el panorama, solo falta leer algunas de las peticiones que enumera el rotativo antes mencionado: total libertad para no defender junto al resto del plantel. Permiso para arrastrar el esférico todo el tiempo que él lo requiera, sin importar a quien tenga al costado. Proteger a toda a costa a Neymar en los entrenamientos (no golpear o realizar entradas duras). Incluir a sus propios fisioterapeutas de confianza en su trabajo diario. Cobrar todos los penales a favor, siempre que el jugador este en el campo. La inclusión de algunos compañeros brasileños en el equipo (Alves por ejemplo) y la permanencia de otros. Un jet privado a su entera disposición. Etc, etc, etc.

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¿Qué tanto fueron peticiones de Neymar Jr o de Neymra Senior (papá y representante del jugador)? No lo sabremos, ambos tienen la misma fama de difíciles para negociar. Tener en la frente la etiqueta de ‘Soy la transacción más cara de la historia del futbol’, sin duda alguna tampoco debe ayudar a suavizar las cosas en un vestidor con diferentes niveles de ego. Sumemos hechos como el que los dueños tampoco ayudan y no hablo solo del millón de euros ofrecido a Cavani para resolver el tema de los penales, pues basta recordar la tarugada de poner en venta a varios favoritos del vestidor, muchos de ellos lideres.

Te refresco la memoria. Con la llegada de Neymar y Mbappé, clubes como el Bayern Munich, Real Madrid y la Juventus presionaron a la UEFA para que revisara el Fair Play Financiero del club francés y lo expulsara de la Champions League. Ante esta amenaza, el PSG puso en el mercado como medida desesperada a Di María, Pastore, Matuidi, Moura, Draxler, Ben Arfa, Aurier, varios de ellos con el rol de líderes. Esto concluyo con la venta de Blaise Matuidi, referente de peso que forzó su salida a la Juventus. Esa medida de los dueños, dudo que haya caído bien en el vestidor, por el simple hecho del mensaje que transmite. En el caso de Di María, la mala relación del club francés con el Barça (fuego que fue avivado con un poco de ayuda de Neymar y su papa), fue la razón por la cual no recaló en el Camp Nou en el último mercado de pases, sumado que para Al-Khelaifi, una oferta de 40 millones de euros debe ser como el cambio de las tortillas.

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¿Qué tanto podrá sortear la tempestad Unai Emery? Dudo que aguante mucho tiempo esa presión, ha demostrado que no es un técnico con ese tipo de perfil. ¿Qué tanto puede soportar el vestidor del PSG, hablando de que tenemos a un jugador con un largo historial de conflictos como lo es Neymar? Dudo también que mucho, pues ejemplos de casos similares sobran donde todo, tarde o temprano explota. Pero la única y más importante diferencia para mí es clara: los equipos grandes son los que soportan ese tipo de problemas gracias a su entorno y al final, logran sus objetivos; siendo honestos, el PSG no es ni ha sido nunca un equipo grande.

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Poblano de nacimiento y de corazón, licenciado en comercio internacional por vocación y portero por amor a la posición.

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